No somos de grandes celebraciones, nuestro amor es de muestras diarias, de estar juntos el máximo tiempo posible compartiendo todos los quehaceres de la vida cotidiana con sus problemas, con sus alegrías y sobre todo con tu enseñanza diaria a ser mejor persona con actos a cada segundo de tu vida enriquecidos por un aliño con ingredientes que iban más allá de lo que San Valentín representa en este mundo hedonista pero muy apagado a los verdaderos valores que según cuenta la leyenda defendió el Sacerdote Valentín en Roma en el siglo III.
Como introducía en este día 14 de febrero raramente en nuestra vida humana hacíamos una celebración especial, y hoy cuando solo quedo yo en la tierra y tú estás en el cielo no va a ser una excepción, me dices "te quiero" y yo te contesto "te quiero, como la trucha al trucho" que tan poco te gustaba pero que yo tanto disfruto viendo reír; con esa sonrisa cálida, bondadosa, caritativa, generosa, leal, honesta, transparente, limpia, justa....llena de amor que para mí es el MEJOR REGALO.