Llegaba el San Juan de aquel 1989, tuviera exámenes hasta el día 26, la verdad es que desde el 9 de junio mi atención estuviera un tanto perturbada; ahora recuerdo con nostalgia y cierto cariño no exento de amargura mis dolorosas partidas de la Estación de Tren de Oural rumbo a Miño con mi mente puesta en una maravilla humana que hacía germinar un borboteo primaveral en mi joven sangre. Retomo la senda del 26 de junio de 1989 y mi salida del concierto de Siniestro Total con el claro objetivo de poder ver a Cristina, desgraciadamente mi búsqueda resulto infructuosa y no me quedó más remedio que al día siguiente, martes 27 (el último día de las fiestas de San Xoan 89), armarme de valor y desde aquel singular teléfono rojo de mis querídisimos abuelos, desde el lugar donde vine al mundo: Porvenir 5, contactar con el Bar Adaxa para intentar poder hablar con Cris, recuerdo su timidez, su cándida y nerviosa conversación y el tesoro obtenido con la cita en el mítico bar Louzara, creo recordar que sobre las 20:00 horas. Dios me estaba guiando a una estrella escogida.