Pages - Menu

domingo, 3 de julio de 2016

Su QUERIDO ABUELITO Paterno

Se encuentra Cris disfrutando con su abuelo en el Cielo, compartiendo tanto amor como el que se dieron en la tierra. Su abuelo paterno, Manuel Méndez, el único que llego a conocer Cris en la tierra, una pena, y con el agravante de que solo estuvo con él unos siete años, me parece que falleció por el 1978. Pero Cristina no se cansaba de repetirme la historia de su abuelo, cuando sus hermanos le hacían las gamberradas propias de niños, y Cris lo describía como un hombre alto, encorvado y bueno hasta la saciedad, que fantástico disculpando a los niños ante el enojo y amenaza de la madre por meterse con el anciano abuelo, y él apandaba y disculpaba las travesuras infantiles pero pesadas de aquellos sus nietecitos. Pero la preferida..., su Cris se acurrucaba en su regazo en el largo banco duro de madera de antaño alrededor de la cocina de leña, lo besaba y lo abrazaba como solo un ser divino puede hacerle. Me contaba Cris, que siempre fue más urbana que rural, jugaba a envolver regalos como si de una vendedora de El Corte Inglés se tratara, y él ya le advertía que si de mayor montaba una tienda tuviese mucho cuidado con las personas de malas intenciones, que ella era demasiado buena. 
Me lo contaba ella y lo cuenta la gente, como la buena del bar Joaquín, cuando su abuelo la visitaba en el recreo del colegio recién cobrada su paga mensual de pensionista, la llevaba al establecimiento a comprar las cosas de niños, chuches, galletas, un bocadillo...y sabeis que decía Cris: "compra para mis amigos también" y como no, repartía todo lo que podía con ellos, incluso como ella de lento disfrute, acababa por quedarle una nimia cantidad. 
Que maravilloso don de Amor, ingente calidad humana....Y esta historia me la ha repetido, en estos 26 años y 4 meses, yo diría que cientos de veces, la sacaba a colación a cada momento porque el amor que rebosa Cris le provocaba disfrutarlo a cada momento. Incluso cuando fue al Hospital Portela a visitarlo en su agonía, lo vio muy mal en la cama y el abuelito susurraba A MIÑA NETIÑA,A MIÑA NETIÑA, A MIÑA NETIÑA, A MIÑA NETIÑA..., cuanto amor de verdad os lo digo, cuanto amor irradiaba Cris cada vez que me lo contaba. 
Pues ahora abuelo y nieta están juntitos en el Cielo, disfrutando de su cariño, de su inmenso amor que mutuamente se daban, pero os aseguro que de esa sangre, de esa divinidad sale tanto, que nos iluminan como de una explosión de energía se tratase. Aprovechemos esa energía convertida en excelente AMOR, compartamosla con nuestros familiares, amigos, vecinos...y a VIVIR con ella felizmente.