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domingo, 4 de diciembre de 2016

EL ORIGEN. El regalo que Dios me tenía preparado (VII)

En aquel fin de año de 1989 que daba la bienvenida a 1990, me sentía fascinantemente embriagado de oxitocina; disfrute inicial en el añorado y querido Marsella (recuerdo especial para los siempre queridos Rosa y Río), pasando por el Louzara, TuTuá, Terapia,.., en una incipiente explosión de la fiesta en los "pub" que había aterrizado en Sarria no mucho tiempo antes.

Nuestro AMOR, se llenaba de ingredientes sustanciosos en increibles valores que la maestra taumaturga Cristina me enseñaba. A cada paso, a cada momento, ejemplarizantes gestos, consejos y obras que abrían mi corazón para quedarse y transmitir que estaba ante un ANGEL al que tenía que seguir su inefable halo.

Entrabamos en 1990 siendo NOVIOS, maravilloso y divino ingreso en la última decada del siglo XX.