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domingo, 11 de diciembre de 2016

De viaje con CRIS

Me acerque, en esta semana de la Inmaculada, a disfrutar de la fantástica hospitalidad de las Madres Benedictinas de San Pelayo de Antealtares fruto de la cual he disfrutado con CRISTINA y he compartido su enseñanza en mi limitado alcance, apoyado por una vivencia increible. Ese olor a acercamiento, a acompañamiento, a cariño..., todo se inhalaba nada más traspasar su puerta. En su impresionante edificación no ha lugar a un pequeño sitio que no falte un grano de maravillosa hospitalidad, reza el texto enmarcado en la pared a la entrada de la hospedería:

"LOS HUÉSPEDES RECÍBASELES COMO AL MISMO CRISTO". Que cosa tan grande y tan parecida a uno de los maravillosos y cuantiosos valores de CRISTINA, y que estas increibles nobles y fieles seguidoras de San Benito de Nursia honran su legado.

Compartir con estas hijas de Dios su exquisito trato, su fantástica cocina, su sabia repostería, orar con ellas, escuchar su trabajada liturgia con sus líricas voces transformando los salmos, los himnos, la oración, en definitiva todo lo que abrazan, en un dichoso y pío camino alumbrando un sensacional destino dibujado por EL SEÑOR.

Rodeo y abrazo todo, lo meto en un saquito y no encuentro más que regalos que compartir con CRIS, todos y cada uno de ellos los hemos saboreado juntos estos días; paseando por Santiago, visitando tantos y tantos lugares que en su vida humana con tanta garra disfrutaba, era y es una enamorada de Santiago. Os cuento, que con D. José, el inefable Capellán del monasterio, tuve un precioso paseo al alba por la Alameda, Cris nos acompañaba con profunda alegría, nos paramos junto a la estatua de las Marías. Sabeis..,  allí estuvimos justamente una semana antes de irse CRISTINA al Cielo, y allí he vuelto rodeado de pena humana y de ALEGRÍA ESPIRITUAL.

Gracias Madres y Gracias Don José, de este Eterno Matrimonio. 

VIVAMOS A CRIS