Ya tengo comentado que Cris no era demasiado dada a celebrar días especialmente, para ella todos los días del año eran una fiesta a la vida. De todas maneras por NOCHE BUENA nos acercabamos a casa de mis padres a cenar con toda mi familia y el día de NAVIDAD a almorzar a casa de su madre, para estar con toda su familia, incluido su querido padre, Antonio. Yo, como el año pasado, repito costumbre, acompañado de ella permanentemente, la vivo con la alegría de la celebración del nacimiento del niño DIOS.
Ahora, por favor, os pido que imagineis toda su magia, toda su irradiación,....; uno de estos días me llamaba desde su ventana nuestra vecina Sra. Ermitas, (una buena señora no dada a grandes muestras de afecto, todo ello dentro de la propia idiosincrasia local), pues, os sigo contando, después de mostrarse especialmente cariñosa y preocupada por no haberme visto en cierto tiempo, durante el cual les preguntaba a sus hijos si me veían, se me despide con que me vaya bien y que me deseaba toda la salud que para ella pedía..., Ufff¡¡¡ que luz me iluminaba, fue una sensación maravillosa,...,sus palabras, sus gestos, sus sentimientos eran un reflejo de la LUZ DE CRIS, era tal la luz que la iluminaba que veía en mi persona, parte de Cristina, y por ello derramaba tanto aprecio y amor. Increible os lo prometo, el mejor regalo que he tenido y probablemente tenga en esta Navidad. Nos despedimos, me metí en casa y las lágrimas, colmaditas de amor, brotaban sin cesar sobre mi cara, dejando un olor a Cristina, sublime, que fragancia tan especial que anima a uno a llorar y llorar sin parar.
FELIZ NAVIDAD de parte de los DOS