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domingo, 26 de febrero de 2017

EL ORIGEN. El regalo que Dios me tenía preparado (VIII)

Primeros meses de 1990 y solo en mi mente el deseo de que llegase el fin de semana. Recuerdo mis madrugones los sábados, tenía clase de tarde, para coger el tren de las 6:00h en Miño. Quedabamos más o menos sobre las 21:00h, la recogía en el GS Azul de mi padre y estabamos hasta la 1:00h más o menos (después regresabamos a Sarria hasta las 4:00h), sábado en Lugo, sábado en Monforte, paseos, hablar, hablar, reirnos, disfrutar de un café, en cafeterías cuyo nombre ya no recuerdo. ¡¡¡Que pena¡¡¡ de memoria, nunca es fiable, es efimera y te deja a tu suerte, en cuanto te das la vuelta; cogiendo este hilo pido permiso para una breve digresión: "me entristece pensar que el propio y natural deteriodo físico y, mismo el paso del tiempo, apaguen magníficos momentos vividos y sentidos al lado de una SANTA". 

Retornamos a 1990 y a nuestro tierno y novel amor. Cris rebosaba cariño y alegría por todas partes; no eramos, salvo en fiestas especiales, de estar en locales de música y ruido. Lo nuestro era de estar en una nube privada, largas charlas, largos abrazos, besos y profundos sentimientos. La recuerdo con su esbelta figura, su increible natural, liso y largo cabello, tan especial como ella en su conjunto, sus largos pendientes que tanto le gustaba cambiar y su inseparable diadema, que a mi no me agradaba en demasía, y como no, ya os contaré en poco tiempo dejaría de poner para complacerme con toda su fuerza. 

Pero lo que más recuerdo, es todo su AMOR.