1990 ha sido el año en el que nuestro amor se transforma del novel y
efímero enamoramiento a un reino de AMOR en el que brilla una fantástica
estrella, CRISTINA brilla con profuso amor que todo en su órbita se vuelve un
cielo limpio y claro. Sabéis como era Cris, me enseñaba a cada segundo a ser
una persona que tuviese bondad, generosidad, ayuda al débil y necesitado,
disfrutar de la vida riéndose en cada palabra, en cada gesto, ser honrado,
honesto, trabajador… Que recuerdos tan tiernos, en donde el enamoramiento daba
paso a tan noble AMOR.
Nunca podré olvidar aquel 1990, el año en el que ya palpaba que Dios me había regalado en unión a una persona divina, un obsequio del que nunca me he sentido merecido y Dios me lo estaba ofreciendo con todo su AMOR.
INCREIBLE.