Como sabéis
nunca fue Cristina de celebraciones puntuales, en ella era una fiesta continua.
Cristina también estaba llena de Misericordia, y como no sigue en el Cielo en
plena forma. Nos quiere mucho, pero Cris no quería protagonismo, nos agarramos
a su Perdón (tantas y tantas veces concedido) para transportarnos a reunirnos
en una maravillosa Eucaristía en su nombre, este domingo pasado 23 de julio en
la Real Abadía de Samos de los Hermanos Benedictinos; y como festivo colofón el
día de su santo un Concierto de Las 4 estaciones de Vivaldi, recordando su
grandeza.
No me
encuentro hoy demasiado lúcido para describir cuantos sentimientos me afloran
estos días, ha sido una infinita zozobra de muestras de cariño. Cris sigue con
su halo, deslumbrando a tanta persona que nos ha acompañado en las dos celebraciones
y así todo se vuelve tan tierno, tan grande que nos hace estar más cerca de
ella. Su huella está tan presente que perdura con fuerza, y sobremanera para lo
que ella quiere, que seamos mejores humanos, estemos unidos por el AMOR y como
no que celebremos con alegría cuantas fiestas se precien.
FELICIDADES CRISTINA