Los
humanos necesitamos sentirnos queridos, protegidos y los creyentes además
sabemos que disponemos de un Ángel de la Guarda.
Mi mamá
desde pequeñito me acostumbraba a acudir todas las noches a su presencia,
recuerdo con especial cariño:
“Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.
No me dejes solo,
que me perdería.”
Que
bello es sentirme querido y custodiado, Dios puso a mi disposición un
maravilloso Ángel, ha sido increíble su presencia terrenal, Cris no me ha
dejado ni un segundo cuando la tuve conmigo en este mundo y os aseguro que
ahora en el Cielo siento su fantástica égida.
Su huella
es indeleble y estoy seguro que en muchos de vosotros también; ¿pero ella?,
pensemos en ella un poco, también necesita nuestro AMOR CUSTODIO. Os animo a
que alguna de vuestras sensaciones y amor lo compartáis: dedicarle unas
palabras, mandarle un beso,.., sería increíble
y seguro que a muchos os apetece mucho.