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domingo, 17 de septiembre de 2017

UN ÁNGEL NOS BRILLA PARA SIEMPRE

Hoy puedo contar que hermosa es la vida que Dios nos ha regalado. Con Cristina, que sabéis había decaído en su práctica católica desde una infancia cargada de participación plena y gloriosa, cuantas veces me lo tiene contado…, pues como decía, con Cris todos hemos podido comprobar que no era una persona normal, su vida diaria era un reflejo, aunque fuese menor, de la vida de Jesús. Repito y sin caer en un sacrilegio, que Dios me perdone y ya me entendéis, a su nivel multitud de acciones diarias era bañadas de amor al prójimo. Sin ir más lejos, el aguante que yo calificaría de inhumano en la terrible resistencia de su sufrimiento, que le provocaban sus varias, graves e indiagnosticadas enfermedades; era su fin  sonreírle a la vida, y a lo que ella tanto le preocupaba: EL PRÓJIMO.

Probablemente esa virtud la ha llevado a irse de este mundo, mirad: la acompañaba al médico y sus enfermedades eran lo último,, lo primero era sonreírle y darle cariño al galeno. Así, hasta que no pudo aguantar, y cuando no pudo se fue intentando seguir agarrada a su querida vida, pero con tan poco ruido que se diría UN ÁNGEL NOS BRILLA PARA SIEMPRE.