Es Domingo de Ramos, Dios mío, Dios mío
¿por qué me has abandonado?
Mi cuerpo se descompone, por momentos.
Probablemente la cobardía me sigue haciendo tanto daño.
Porque se me ha ido la persona que más amaba.
Y yo sigo escondiéndome, ahora tras la nada.
Me acojo en mis padres, mis suegros, en el resto de familia
y en todos vosotros.
Nada me llega.
Nada me sacia tu falta humana.
Disfruto tus Momentos. Disfruto tu Luz.
Por momentos Dios me acerca al júbilo.
Veo nuestro nuevo encuentro,
lo percibo vestidos del blanco de las nubes, del blanco de los ángeles.
Solemne como esta mi ser,
me agarro a la Fe,
seguridad de lo que se espera
prueba de lo que no se ve.
Por momentos se me hace noche.
Cristina te amo,
tú que en esta vida prolongabas tu figura a borbotones
de Amor y Alegría.
Por favoz haz que vea como el día.
Es Domingo de Ramos, Dios mío, Dios mío
¿por qué me has abandonado?
Pero Tú, Cristina, Amada Mía
No te quedes lejos;
Fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.