Pasan
los días, con sus noches, con sus estaciones y cambian las luces, se apagan en
no pocas ocasiones. La luna se cae rojiza y somnolienta, a Cris le encantaba la
noche, era como un búho que se embriagaba de sueños siempre limpios, siempre
sencillos, y a su vez coloreados de azul transparente. Como queriendo ser el
Cielo, la Tierra, la Luna, las Estrellas y el Sol al mismo tiempo y vaciarse
con su linda sonrisa y no le quedase ni una gota dentro. Al final, exhausta,
caía rendida y conseguía atrapar un sueño largo y profundo, reparador,…, era
increíble, fantástica, única capaz de trabajar hasta la redención y
seguidamente divertirse con alegría compartida y al final recuperarse para volver
a vivir para los demás. Tuvo que ser una rara enfermedad, que los médicos
hablaban de Artritis Reumatoide Indeterminada, ni ellos mismos sabían,.., quién
nos consumía a nuestra Cris, quién nos la hacía sufrir y nos la alejaba de
nuestras vidas; y nosotros, dormidos, un tanto despistados la dejamos irse de
esta tierra.
La
tenacidad, la vivacidad, su plenitud de amor de pies a cabeza, la envuelven en
una increíble aureola de amor, que nos proyecta, y a su manera, prosigue siendo
una maravillosa persona que sigue, como siempre hizo, ayudándonos a estar más
cerca del bien, de la paz, de la alegría, del AMOR y como no: “Siempre
queriéndonos”.