En no
pocas ocasiones uno se vuelve lábil como una rosa ante un clima adverso, a poco
que los magníficos recuerdos inundan la memoria de tanta generosidad recibida
en forma de amor puro y transparente. Como la rosa, Cris nos regalaba vida con
esplendor en su bella sonrisa. Salvo en momentos en que las enfermedades le
impedían alcanzar ser la verdadera Cristina, Cris no paraba de solaza viviendo
la vida humana, con todas las luces, a tope.
Me
atrapan tantos momentos inolvidables, pero seguro que en uno confluye la
mayoría de las personas que tuvimos la suerte de convivir o conocer a Cris, su
BELLA SONRISA que parecía una fuente perenne, un bello manantial que no secaba
ni cuando la mendaz sequía de sus males de salud provocaban el menguar en su
sonriente chorro, pero Cris seguía bella en su sonrisa, siempre nos la regalaba
aunque fuese un poquito. Como ahora que nos está sonriendo, solo nos hace
falta:
1º mirar
la foto de este baúl de amor.-
2º mirar
al cielo.-
3º verla
tan linda en su regalo más maravilloso.-
SU BELLA SONRISA