Cristina no tenía un color preferido, como casi todo en su vida gustaba y
amaba a todo por igual, y todo con gran intensidad. Que otra de tantas virtudes, era en todo
mesura y equidad, por ejemplo reparo en hechos cotidianos pero muy
esclarecedores; si comprábamos un pastel, chuches, en definitiva cualquier
producto goloso al paladar, mi egoísmo desbordaba cualquier atisbo de compartir
en la espera y yo lo devorada sin contemplaciones y en cantidades ingentes
hasta agotarlo. Cuando la pobre Cris iba a la despensa, a buscar el producto,
se encontraba con el vacio producto de mi efervescente y codiciosa glotonería,
que no es más que puro egoísmo; que ella perdonaba vez si y vez también. Toda su
vida humana ha sido un compartir con los demás, jamás haría Cris algo así, como
yo hacía con ella. Era increíble, era maravillosa, nunca pude imaginar nada
igual. Ahora tenemos su Luz, como humanos nos gustaría seguir disfrutándola en
la tierra, nos damos cuenta de cuánto tiempo perdido en disfrutarla y amarla
más, ello nos sirve de escuela y ahora a venerar tanto Amor y Alegría.
Con Alegría también hoy celebramos el primer domingo de Adviento,
preparamos el cumpleaños de Jesucristo, y Cristina nos acompaña desde ese reino
eterno y dichoso. Que maravillosos y felices momentos, encaramos la Navidad con
Paz y Alegría.
FELIZ ADVIENTO en el Alma de CRIS