Recuerdo como a Cristina le encantaba que le escribiese cartas manuscritas.
Aún viéndonos todos los fines de semana, durante cuatro años (más allá del
químico enamoramiento), nos carteábamos con apasionante ilusión de amor muy
profundo. Y todo era producto de Cristina, los que hemos tenido la fortuna de
conocer y vivir a Cris, sabemos que siempre estaba dispuesta a darlo todo por
nosotros.
Por estas fechas de celebración de la Natividad del niño Jesús, Cris
continuaba con la magnífica costumbre de escribir, a familia y amigos, las
siempre maravillosas postales navideñas. Que maravilla, en verdad me ha
enseñado tanto, cada cosita que la vida ofrecía, ella la bebía, y así expulsaba
con alta riqueza, alto contenido humano.
Ahora nuestro deseo sería tenerla
cerquita para oler su sonrisa, tocar su increíble cabello, abrazar su
majestuosa figura repleta de virtudes, repleta de regalitos que nos llenara de
algo tan cercano, como denso valor humano.
Cris, desde el cielo, alegre como la conocemos, festeja la Navidad con
tanta dulzura, que a uno, que se ve tan pequeñito, le hace ilusión escribir
esta Carta de felicitación, repleta de cariño y sintiendo todo su Ser.
Feliz Navidad Cristina