Cris estoy escuchando los cuarenta principales, si los cuarenta
principales. Suena una canción de amores juveniles, lo típico en los cuarenta,
me quedo con esta estrofa:
“…no luchar por lo que quieres
solo tiene un nombre y se llama perder.
Si te hice daño no fue sin quererte
sino sin querer…”
Tú disfrutabas con este tipo de canciones románticas, incluso con su punto
de desengaño, de desamor, de sufrimiento. Quiero disfrutar contigo este momento,
te veo tarareando esta canción, con tu sonrisa repleta de amor transparente y
sincero. Melodía que penetra en mis sentidos, que tu luz los abre como solo tú
sabes hacer. Y yo queriendo amarte toda mi vida, el resto que me queda aquí en
la tierra y después, llegado apresurado allá donde te encuentres para darte un
abrazo que dure infinito.
Cris que tanto amabas la vida, tuviste que marcharte sin quererlo. Con seguridad
nuestro Padre te tiene en el cuarto de los elegidos, buscando la gloria que mereces.
Sabes nunca me cansaré de luchar por lo que más quiero, y te prometo que esta
partida no la voy a perder.
Siempre tuyo, mi Amada Inmortal