Gratamente vive uno cuando se sabe amado. Bajo esa protección estamos
tranquilos, nos sentimos seguros y libres de miedos. El que ha experimentado
ese Amor, su corazón sabe muy bien que ayuda recibe tan maravillosa, en su
latir diario, en su trabajo continuo. Con Cristina, mi regalo divino estaba
cumplido, no es difícil imaginar que recibía mucho más que lo que yo le daba;
en ello me gustaría pararme en este domingo, buscar en mi hipocampo y descubrir
neuronas, que me hacen sentir cierta tristeza, y preguntarme por qué no intenté
seguir e imitar más a Cris. Nunca dejemos de dar más de lo que nos dan. Vale y
mucho la pena seguir el ejemplo de hacernos como Cris.
Comentaba al principio que tu corazón estará muy a gusto sintiéndose
querido, pero la enseñanza y ahora luz de Cristina encharcan mis flojitas
neuronas, para buscar y rebuscar en el mejor de nuestros sentimientos:
“Da, sin la preocupación de recibir, que
ciertamente te será dado”