Hace ya unas semanas he recibido el programa de Santa Cristina, la
celebración en honor a Cris que cada 24 de julio nos lleva a vivir su alegría,
siempre presente entre nosotros. Recordarla con la música, es encontrarla con
ferviente fiesta. Este año alcanzaremos la cuarta edición y lo haremos en
nuestra parroquia, al lado de la Casa de Cristina, en la iglesia que nos unió
cristianamente, Santa Marina.
Que maravillosa alegría, mi corazón late y late, con mayor intensidad de su
normalidad, a casi cuatro meses vista; imaginemos el 24 de julio, con una
soprano y un contratenor, para tocar el cielo sin llegar a morir, para sentir a
Cris en su Luz.
Para un regalo fuiste concebida,
larga y estrecha en estructura
transparente y plena, limpia y siempre eterna.
Aún más podría contarte, siempre pura.
Nunca abandonando, siempre cobijando
Luz y consuelo, bálsamo en nuestra vida.
Como un regalo de nuestro Padre,
Arrojo en tu Ser presente siempre
y Estrella Alegre de la humana singladura.