La primavera es una estación maravillosa. Cris
casi nació en ella, apenas faltaban 12 días, pero amaneció como una flor bella
y maravillosa. Reluciente y brillante como un clavelito, o como pétalos de Rosa
que en la noche de San Juan destilan su magnificencia en esa agua que nos
dejará la cara con un brillo especial. Fue en ese San Xoan, el de 1989, cuando
su Amor llegó a mi vida, como un regalo que jamás creí que existiera. Miro desde la Casa de Cristina el esplendor
que nos depara esta primavera, y la veo a ella, veo a Cris y no me canso de
pegarme a su alma que desprende un aroma maravilloso, cual flor gardenia, o la
delicada peonía, o la relajante lavanda…, a todas ellas la naturaleza acoge,
para que triunfe la belleza. Junto con ella, Cris disponía bondad y alegría,
encaminando los sentidos bajo un prisma perturbador de Amor.
Cris desprendía AMOR
Esa flor que ahora riego con lágrimas, con pena no
alcanzo a disfrutarla con el sentido del olfato, con alegría la acaricio en mi
Ser.
FLOR de mi Vida. FLOR nunca marchita