Esta semana almorzando en el establecimiento
habitual, las lágrimas me salían borboteando como caprichosas en su magnífica
función. Como de una simple hermenéutica, avanzo el sentimiento provocado por
recuerdos que ante hechos actuales, no hacían más que constatar el inmenso corazón
que Cris albergaba en su interior. Discurre mi lápiz reflejando, Cris, tu amor
sin límites. Encuentro consuelo en ciertos generosos corazones que sobrevaloran
mi bondad. Mi Ser que se encuentra tan alejado de Cris, en cuanto a comparación
se trata, y tan cerca, en cuanto a que recibo su luminosidad alimentando mi Ser
manteniendo el sostén de mi vida.