Bajo la preeminencia de sentirse siempre cuidado por Cristina, uno era como
un niño consentido en un hogar repleto de cuidados. Con evidencia, es un claro
motivo de la existencia de determinados momentos, que la ausencia humana de
Cristina se hace muy cuesta arriba.
La Casa de Cristina se encuentra repleta de su obra, bajo mi acedia Ella
siempre insuflaba dedicación, bajo mi dejadez Ella siempre amaba, bajo mi
abulia Ella siempre ofrecía sacrificio. Llenaba tanto espacio, y repleto de
alegría.
Este viernes, 6 de septiembre, haríamos nuestro decimosexto aniversario de
unión sacramental en el matrimonio. Recuerdo un día muy bello, bondadoso y
lleno de verdad. Sin duda el día más feliz de mi vida, sentir tanto amor no
ceja de aturdirme como embriagado, llenarme de endorfinas que se confunden con
mi llanto en su ausencia; la vida se mezcla de sentimientos confrontados, que
cuando uno tiene la providencia de la Mano de Dios en forma, primero humana y
ahora espiritual, de una Esposa inalcanzable e impensable, uno se abandona a un
recuerdo maravilloso y festeja un año más, tan fantástico aniversario
matrimonial.