Hoy es
Domingo. Como cada vez que relato al mundo cuanta fiesta de amor, sentimientos,
humanidad y generosidad disfruto con el
recuerdo humano de Cris, y desde el 18 de octubre de 2015 con su espíritu. Para
mí el domingo siempre ha sido un día emotivo, pero mis recuerdos abarcan el mal
gusto de tener que irme a pasar la semana a estudiar a Ferrol. Actualmente, en el
día del Señor, Cris me acompaña intensamente. Hoy el Padre Jorge nos ha
acercado su memoria, en la eucaristía que tuvo esta mañana en Río; en esa
iglesia se bautizó, tuvo su primera comunión y la confirmación de la fe. Y allí
justo al lado dio su corazón sus primeros latidos. Sentirla tan cerca es un
lujo, es una fiesta en mí, no tan agraciado, corazón. Merced a ella logré ser
ingeniero, es verdad que donde no hay no es fácil, pero con ella fue posible. Gracias
a ella vi tanto valor que raya la santidad. Gracias a ella creo haber logrado
cierta cercanía al bien y como un
sinapismo, mirando al bien, llegó a mi ser su óbito terreno. Su nacimiento
espiritual que hoy, como cada domingo, celebro con fuerte alegría.