Cuidando estos días de la piezas del Belén que Cris allá por 1998 había
pintado y decorado, no recuerdo si también había preparado la escayola en
moldes (que puede que si), en un taller de manualidades en el que tanto
disfrutaba todas las mañanas de los
sábados (que nostalgia). Es un relato que a pesar de ya ser recordado en esta
bitácora, no cesa de manar mucha ternura. Son figuras sencillas; la Virgen
María, San José, el burro, el buey y el niño Jesús, conforman un belén muy
humilde que no deja de ser puro Amor.
Esperando la venida del niño Dios, me vuelvo como un fluido con nutrientes
llenos de Cris. Que gran fiesta nos viene para querernos como El vino al mundo.
La Natalidad del niño Jesús es un extraordinario motivo de alegría, paz y amor.
Me vuelvo nada ante tanta maravilla, me lleno de amor y me siento
embolismático, como embriagado de tamaño tesoro.
Con el cariño presente de mi esposa inmortal, os queremos desear una Feliz
Navidad.