La Casa de Cristina tiene que ser el recuerdo perenne de la Alegría, ello
no quiere decir que no hubiese, haya y habrá tristezas, acedias y demás
debilidades; todo ello es parte de nuestra vida. Cris lo envolvía, como podía,
para presentarlo de un modo sereno,
lleno de valores y de alguna forma participando de su parte positiva. Cualquier
cosa, por muy horrible que sea su presencia, tiene sus arista bella y
agradable.
La Casa de Cristina se suma a esas casas que prestan su semblante a la
Alegría, y todo gracias a Cris. Hoy entrados en Semana Santa leo el Cantar de
los Cantares de la Biblia, cántico por antonomasia, cantar de bodas llenas de dulce
y tierno sentimiento, bellísima es su poesía pura; pero más bella es la esposa
a ojos de su esposo, pasen y vean de que alegría se viste esta Casa de
Cristina:
“Bésame de
los besos de tu boca
pues mejores que vino son
tus amores.
Gratos son al olfato tus
perfumes
perfume que se expande es tu
nombre…
¡Llévame tras de ti:
corramos¡
Celebremos más que el vino
de tu amor
Justamente tu Amor”