En estos momentos tan difíciles que estamos atravesando: “ Meditaba yo para
entenderlo, pero me resultaba muy difícil hasta que entré en el Misterio de
Dios y comprendí…” (Salmo 72,16-17).
Yo, desde La Casa de Cristina, desde este hogar donde el espacio transmite
su recuerdo, su Luz perpetua y permanente. Reconstruyo con su amor un reducido
hogar en oración a Dios para llegar a comprender, y encomendar para que como El sabe, sacar bien del mal, y nos vienen a los ojos
tantos humanos que cada uno desde su puesto, labor, caridad y bonhomía, se
vuelcan en todos nosotros. Muchísimas gracias a todos.
Soñando con Cris humana la veo preocupada y cuidándonos a todos nosotros,
en especial estaría muy nerviosa por sus ancianos padres, por su madre con
tantos problemas en su salud.
Deslumbrado en Cris su alma, la siento como empeña su energía en nuestro
bien, que sigamos luchando por vivir, como ella lucho hasta la extenuación,
hasta su último aliento. Cuando ahora relatan el sufrimiento que hace padecer
el Covid-19: “sensación de que te asfixias”, que horror, que tristeza,…, no
puedo evitar pensar como sufrió Cris, una embolia pulmonar te ahoga hasta
matarte.
“Pobrecita Cristina cuanto te quiero, pero sobre
todo cuanto me quieres. Y comprendí”