Uno no puede ser más feliz que dando de su amor. Celebramos hoy el día del
Cuerpo de Cristo, que gran fiesta de la caridad, de sentirse acogido en la
profundidad de tanto amor recibido, en todos los que tenemos fe. Como todos
sabréis, Cris la tenía un tanto extraviada, pero sin que ella fuese consciente
era una hija pura y fiel seguidora de nuestro Padre Dios. Fueron tantas y tantas ocasiones en las que
Cristina, desfallecida en su salud, me ofrecía su sonrisa cuando todos los
domingos yo iba a Misa; su inmenso amor hacía mi era tan grande que me animaba
y me piropeaba desde una sonrisa plácida, tranquila, un tanto apagada pero muy
llena de amor.
A uno le cuesta hacerse a la idea que su presencia física ha dejado de existir, por ello son tan
importantes días como el de hoy, un día dado desde un Ser que ama porque ama,
que ama sin interés, que ama porque se siente feliz de amar. Y yo puedo atestiguar
que así es, haber tenido como esposa a Cristina es todo una muestra que yo he
recibido.
Cristina fuiste en la tierra un cuerpo dado a los
demás.