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domingo, 20 de diciembre de 2020

EL ORIGEN. El regalo que Dios me tenía preparado (XVII)

 

En el año 1998, a pesar de que tristemente la enfermedad hacía alguna aparición que saldrá ulteriormente, quisiera centrarme en la alegría más maravillosa que yo pudiera estar viviendo. Es cierto y como es natural. la dopamina efervescente del advenedizo enamoramiento se había extinguido, pero no es menos cierto que para mí la obra de arte más increíble era Cris. Enamorarse de Cris se puede definir como una locura, en el sentido más positivo del contexto. Recuerdo lo preciosa que se ponía en el San Juan, en la Noite Meiga, en fin de año, estas tres fechas eran de una dulce vivencia, nuestra juventud yo con 28 y Cris con 27 años, nos hacía vivir un amor prístino, grácil y muy vivo. Me resulta tan sencillo vernos en aquel verano del 98, yendo a pasear en bicicleta por las aceñas, el chanto, cuando el sol nos pegaba con menos agresividad acompasábamos nuestras pedaladas con miradas, risas y tantas gotas de cariño que me hacen agua los sentidos y dulce la vida. Una de aquellas tardes fuimos con Manolo y Cris de la Academia Cecca a bañarnos al río Neira, allí Cris se lo pasó en grande, anduvimos o intentamos hacerlo en piragua, es muy complicado, lo normal, lo más normal es darte la vuelta y precipitarte al fondo del río. Cris sonreía con mucha intensidad debajo de aquella agua fría que caía de una especie de cascadita que formaba el río. Allí disfrutamos y luego a ducharse, vestirse y salir a picar algo en aquellas fantásticas noches de verano que Sarria nos regalaba. Que momentos, que cosa más linda estaba viviendo.

Como relataba al principio, al día siguiente Cris apareció con un intenso dolor en el tobillo, creo recordar que el derecho, bastantes años después supimos que era la terrible “artritis reumatoide”, pero en aquellos momentos una tobillera, pomada y reposo. Tampoco me acuerdo exactamente pero creo que estuvo un par de semanas con el lastimero padecimiento.  En agosto estuviera bien y seguimos disfrutando como jóvenes que éramos, es para mí un orgullo haber estado presente en la vida de Cristina, la siento y la quiero muchísimo.