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domingo, 3 de abril de 2016

EL ORIGEN. El regalo que Dios me tenía preparado (III)

Aquel verano fue especialmente duro, Cristina se había ido en julio de vacaciones a Benquerencia con su familia de Sarria, Mariluz, la familia del bar Adaxa (los castellanos como cariñosamente llamaba a Eva y Toño) que tanto quería y tanto los quiere. 
Yo me había matriculado en la Autoescuela Alberto, un recuerdo cariñoso para el sarcástico y bueno de Alberto, que Dios lo cuide, en donde Cris me había dicho estaba sacando el carnet de conducir. A la vuelta de sus vacaciones recuerdo que siguiendo mi pérfida influencia sobre Cris una tarde "latamos", fuimos la Parque del Bosque (reciente arreglado por el concello) y al bajar por la Calexa subía del cruce del Lázaro Alberto con un alumno en el coche, nos vio y sonrió para nosotros con su ironía particular; imaginad a la tarde siguiente que "discurso" nos cayó. 
No es difícil que podáis imaginar en la "nube" en la que yo me encontraba, paseando con CRIS con su magnifica sonrisa, alegría, su agilidad y rapidez, en aquellos tiempos tenia una zancada terriblemente diligente, echábamos unos fantásticos sprints y me costaba mucho, incluso creo recordar que me ganaba en las carreras cortas. 
No tenéis mucho que pensar para descubrir mi paseo celestial y magnifico que yo disfrutaba al lado de Cris.