Como tanto disfrutabas viajando me contemplas a mí en Barcelona, la hospitalidad de Oscar y Graciela es de agradecer y tú seguro como hiciste con ellos aquí también desde ahí les das las gracias con tu amplia y acogedora sonrisa.
Durante esta semana he sufrido mucho, te he llorado porque me llegaba a mi ser tu halo de cariñoso ánimo para alentar mi decadente y por momentos alicaído estado previo a un examen; siempre estuviste apoyándome en mi larga trayectoria de estudiante, sin un mero reproche solo con tu generoso e ingente apoyo sin esperar más a cambio que mi felicidad; es de hacer reflejo de tal magnífica virtud, una de tantas que escondías en tu corazón, pero que escondías no para no regalarlas sino para no hacerte notar, no ser la protagonista, hacer el bien a quién te lo pidiera desde el anonimato, eso sí, acompañado siempre por tu sonrisa hospitalaria que invitaba a ser feliz, a pedir más y porque no, a comerte a besos..., ahora te como a recuerdos y espero estar contigo cuando Dios quiera, como humano cuando vea cerca la muerte trataré de agarrarme a la vida con desesperación, pero estoy seguro que donde estés tú no encontrare sitio mejor.
Te quiero CRIS