Estos
días tengo la extraordinaria suerte de contar con la presencia de nuestra
familia de EEUU, infelizmente John no ha podido venir por la delicada salud de
su magnífica madre (que tengo la suerte de conocer, porque hemos sido
afortunados de disfrutarla hace años en La Casa de Cristina).
Cris ha
dejado tal huella, que el epígono más cercano, tierno y maravilloso se deja
saborear, con excelentes detalles de esta familia, cual notase muy cercana la
presencia de Cristina.
Jamás
llegaré a compensar tal cantidad de amor, estas tres semanas son volver a ver
La Casa de Cristina abierta a la alegría y el amor. En estos dos veranos, en el
del 2015 aún los acompañó Cris, me hacen sentir tan bien que noto la presencia
de Cris, porque sin ella esto sería imposible, que nos ha enseñado y nos ilumina
tanto, que provoca en nosotros una calma e intensa travesía por esta Vida en el
Señor.
VIVAMOS A CRIS