Cris
alentaba a nuestro ahijado Jorge con la palabra “Campeón” “Campeón”, cuando el pobrecito se debatía entre la vida
y la muerte recién llegado a este mundo. Cristina ahora nos alienta con el
mismo Espíritu a quienes quedamos en este mundo que Dios nos ha puesto a
nuestra magnífica disposición; Cris nos anima para que seamos Campeones, para
que disfrutemos los unos con los otros, con el máximo cariño posible. Yo, débil
de mi, caigo en ciertas ocasiones en penumbra y decaigo en particular duelo,
duelo elegíaco hasta más no poder con fiesta divina, con un fondo increíble de
magnífico recuerdo de Cristina, y ahora con su presencia espiritual seguimos
intentando ser Campeones para gloria de Dios.
Gracias
Cristina por ser como eres, por dársete también ser una Campeona del Amor.
Tú siempre puedes Campeona.