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domingo, 21 de mayo de 2017

Vivamos a CRIS, mucho, mucho

Veo a personas visitando los techos de la Catedral de Santiago, y veo a Cristina disfrutando de nuestra visita, realizada hace poco más de dos años. Que ganas de interesarse por los más pequeños detalles, de sonreírle a todos, de preocuparse por si alguien tenía un problema o desconocía algún tema en el que ella pudiera aportar; incluso con su pizca fantasiosa que todos sabéis que tenía, y que yo con mi timidez y cierto acomplejamiento transitaba con no poca vergüenza.

Pero Cris estupenda ella, transparente como el agua de una virgen fuente de los Picos de Europa, no tenía nada que le impidiese dar y recibir cariño, convivencia humana con nobleza, honestidad, dedicación y felicidad. Su luz debemos intentar absorberla, comerla  a bocados sin protección, porque no nos hará daño aunque estuviésemos expuestos las 24 horas del día.


Vivamos a CRIS mucho, mucho. Seguro que merece la pena.