En cada
vivencia, en cualquier instante, en un momento, en una palabra,…, todo se
vuelve luz de Cristina. Es fantástico, una sensación de seguir mirándola con su
presencia que uno siente una inmensa felicidad y sobre todo una necesidad de
hacer el bien y amar con toda la fuerza a la humanidad. Me cruzo esta semana
con,…, mi memoria se debilita, mil perdones por no recordar el nombre del hijo
de Moncho (el sastre de Loseiro); su cercanía, su transmisión de sentimientos,
su mirada, es todo ello una gloria espejo del Alma de Cris. Que maravilla, como
ayer mismo Dios me permite darle un abrazo a Laura, una de las magníficas hijas
del Gayo de Samos, donde tantas y tantas veces nos acercamos a disfrutar de
aquel increíble churrasco. Su sonrisa, su sincera y vivaracha acogida me dejan
inundado como de una sustancia que ofrece bienestar en medio de una amena Paz y
Armonía.
Cris
paso por la tierra haciendo el bien, siguió el ejemplo de Jesús, de alguna
manera y que Dios me perdone, vino al mundo para salvarme, para dar su vida por
mi, y estas benditas criaturas que me ofrecen ese sustento de esa maravillosa
forma de Amor Puro.
Cuanto
agradecimiento, cuantas gracias, cuanto corazón latiendo bajo la sonrisa y luz
de Cristina.