En 1992
nuestro Amor estaba consolidado, languidecía el enamoramiento, se evaporaba la
oxitocina dando paso a un amor profundo,
verdadero y lleno de actividad sobremanera por el empeño de Cristina. Ahora entristezco
como un soldado desarmado, como un chico sin juguete, como un cobarde sin
pandilla,…; por las horas de sufrimiento que le hacía pasar a mi Cris en
algunas de las fiestas más juveniles y joviales como San Juan, Noite Meiga, Fin
de Año en las cuales la indomable falocracia hacía un penoso acto de presencia
en forma de iluso macho alfa, que pena y cuanta misericordia me ofrecía
Cristina desde ese inmenso corazón.
Cristina
se había mudado junto con su hermana y hermano para un piso en las Rias Baixas
y luego para el de su tío en la Gregorio Fernández. Su hermano Pepe regentaba
el Café Pastor, en Pedro Saco y recuerdo con especial cariño el acompañarla los
domingos, día de descanso del café. Allí trabajaba como hizo durante toda su
vida humana, dedicando su corazón a los demás, se volcaba en ayudar a su
hermano, limpiando, sirviendo, ordenando,… y siempre bajo una fantástica
sonrisa y maravillosa armonía. Jamás había encontrado a una persona tan
encantadora y bondadosa, y Dios me la estaba regalando.
Cris se había
emancipado de su segunda madre, Mariluz (Luz como ella le llamaba) del Adaxa,
cuanto derroche de fantástico agradecimiento. En el Adaxa tanto Teolindo (en
Paz Descanse), como Mariluz, Eva, Toño
más tarde María tenía una suerte de gracia Divina donde tanto calor
humano le dieron, acogiéndola y tratándola como una hija más. Increíble. Pero
tanto ellos como todos los que teníamos la suerte de acercarnos a Cristina, lo
que ella nos devolvía era infinitamente mayor, era su inmenso corazón, su
bendita sangre, que tanto le dio y tanto la hizo sufrir hasta que pudo aguantar,
regando su cuerpo tan grande como lleno de ternura.
Inolvidable
verano aquel del 92 con nuestros 22 y 21 años floreciendo amor con el natural
manantial humano de Cristina. Siempre
tuyo mi Amada Inmortal.