Nuestros
paseos cuando se acercaba el buen tiempo era extraordinarios y muy felices.
Hasta el año 2011, durante el cual su enfermedad con su tratamiento la abandonó
en una especie de superviviente a cada hora, en la sobremesa de los sábados y
tras una semana laboral estresante, nos poníamos deportivos y nos andábamos
unos largos paseos: por el camino de Santiago, hacía Fafián, hacia Santalla,…,
nos encantaba el salir de Sarria hacía ese ambiente más bucólico
extraordinariamente genial. Permitidme
aposentarme en un mundo onírico, en el que veo a Cris correr, sonreír, brincar, en fin os acordáis que no era muy
ágil pero si muy rápida, fuerte y tan tierna como blandita; lo que provoca que uno
sobrevuele por encima de todo con tanto amor, disfrutando de una especie de éxtasis
que me acerca a tocarla. Si, a tocarla y sentirla, está tan lejos que suena a
utópico, pero el ver crecer los días con tanta luz como ella desprende os
aseguro es de lo más maravilloso que pueda uno sentir.
Con Cris
era estar de fiesta de Amor en cada estación, pero a mi particularmente en esta
estación…
He nacido y la he conocido
Bendito sea el Señor por tanto regalo
Bendita sea Cris como el más grande
Vivamos
a Cris en esta estación de las flores como a ella le gusta, SALTANDO DE
FELICIDAD.