Ayer ha sido el día de la celebración de la Inmaculada Concepción, nuestro
amor de Madre e Hija al mismo tiempo. Que tesoro y ejemplo tan maravilloso,
esparciéndonos en las distintas ópticas del Ser humano, todos y cada uno de
nosotros somos conscientes del Amor de madre.
El Amor siempre nos acaba llevando a la felicidad, es el núcleo central de
todas y cada una de las virtudes.
Escuchar a Cris en tantas y tantas conversaciones, sentirla en tantas y
tantas ocasiones, verla en tantas y tantas situaciones, me ofrece una
interminable fuente de Amor. Ayer compartía instantes con una gran amiga de
Cris, Carmen, y con su marido Javier; exquisitos en el fraterno dispensario. Escuchantes
cariñosamente atentos a mí presentación de la IV Edición de la Fiesta de Santa
Cristina, yo encontraba mucha alegría, mucha felicidad y es que Cristina donde
está vive la felicidad y allí donde ya no está, está la felicidad.