En La
Casa de Cristina veo en DVD la serie Isabel, versa sobre la vida de la reina
Isabel la Católica, en concreto hoy estuve viendo su boda con Fernando II de
Aragón. Que alegría y emoción, al venirme a la mente nuestra boda. Confieso
cierto desasosiego, que no escapa a mi conciencia la gran diferencia, en el
abanico de aspectos basados en el amor, que Cris me sobrepasa. Pero ello no
deja de ser una maravilla, de la cual aprender, disfrutar y alegrarse de ver
tanto amor convertido en mujer. Lo que provoca en mi ese afligimiento es ver
que tanta suerte yo disfrute, que Cris no recibió de mi. Cris merecía haber
tenido a su lado a una persona que se asemejase a lo que ella me ha convertido.
No resuene petulancia, Dios mío, solo quiero trasladar que viendo su acción:
“Amó todo mi Ser, Cuerpo y Alma”, a mí pobrecito, solo me queda un desprendimiento
gozoso en su enseñanza, en la búsqueda permanente de su Luz, siguiéndola con
humildad y porque no decirlo, en penitencia y honrando su increíble dimensión.
Solo me queda ser bueno y llevar su nombre en mi
Alma.
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