Me acerque ayer, en la mañana, a La Unión, a ver a su
cariñoso presidente Pepe Quiñoá, el motivo preguntarle si podíamos usar, el día
de Santa Cristina, sus magníficas instalaciones que tiene para, después del
concierto, compartir unos aperitivos con todos los que os apetezca acercaros. A
su receptiva bienvenida, siguió, con una rápida vista a su agenda, un SI, como
no, queda por tanto reservado. Se me vuelve todo tan bello, que disfruto por el
calor que desprende tan maravillosas personas.
Cristina, presente en mi vida diaria cada pocos
minutos, se vuelve ese día, de Santa Cristina, el oxígeno que alimenta mi
cuerpo. Os acordáis de la vitalidad de Cris, es esa fuerza la que mueve mi
lánguida vida. Toda ella era un conjunto de largas virtudes, que ahora desde el
cielo emanan como un torrente de amor y alegría, fruto de tanto legado, de
tanto regalado, incesante fruto aunque no hubiese buenas condiciones, Cris
siempre tenía algo que darnos y como no, veis sigue regalándonos.
¡¡¡Amor y Alegría¡¡¡