Pages - Menu

domingo, 27 de octubre de 2019

Carta de Amor


Me encuentro en San Pelayo rodeado de amor y paz, en verdad no quisiese hablar tanto de mi, me gustaría que alguna amada persona escribiese en este libro alguna palabra. en la que Cris viviente en espíritu nos llena siempre de su sonrisa y amor. Os pido perdón por caer con tanta frecuencia en mi persona, pero quiero transmitiros que todo ello es reflejo de Cris, como dice mi poco creativo aforismo: “Cris el Sol, brilla en mi como Luna voluntariosa”.

Con permiso y agradecimiento retomo mi encuentro con Cris en este hogar de San Benito, me regocijo en su presencia, tratando de mantener vivo su figura humana, para tocar mi alma y mi corazón en su jugo divino. Es con ello con lo que encuentro la vitalidad en su permanente búsqueda de la enorme felicidad de amarla en profundidad, si cabe llevando la penitencia de no haberlo hecho, lo suficiente, en su vida humana.

Te quiero en lo más profundo de mi corazón, y Dios me acerca, me transmite tu gozo que nunca abandonas. Ni en tu muerte humana fuiste egoísta, capaz de quitar dolor, te fuiste silenciosa; en un sufrimiento que la muerte por embolia pulmonar prohíbe el sereno y feliz sosiego de un ser vivo. Como tú eres, silente en tus penas que congelaban tu ser, solo viviente para dar amor y alegría con una sonrisa que tu corazón producía, y que jamás me abandonará pero jamás veré en carne. Mientras me encuentro unido a este humano mundo, Esposa inmortal llevaré tu corazón allá donde más lejos pueda. Ignoro si el egoísmo de mi siempre triste organismo, arrastra mi apática voluntad de vivir en nuestro mundo humano, que trato de elevar con toda tu Luz.

Me reitero en lo que atrás contaba, mis disculpas si estas palabras y todas las reflexiones en general provocan halos de presunción, no es ello el objetivo.  Y si es el objetivo que en todo Cris es belleza y  jamás abandonaré contárselo al mundo.

Te quiero Amor eterno