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domingo, 3 de noviembre de 2019

Es cierto


En La Casa de Cristina se respira su olor, un olor que no percibe mi nariz pero si lo hace mi corazón. Corazón que dejó lleno de amor, y ahora alimenta desde un lugar gozoso junto a tantos humanos que ayer en el día de los fieles difuntos recordamos.

Es cierto que a Cris no la tengo en su cuerpo,
tan lleno de energía como de amor verdadero y transparente.
Es cierto que a Cris la tengo en el recuerdo,
Un recuerdo que llena mi memoria
de tanto amor recibido, de tantos valores regalados.
Es cierto que a Cris la tengo viva en su espíritu,
es orarle al Señor y ver su rostro sonriente,
es ver a un vecino y ver a una persona querida,
es vislumbrar una celebración y verla saltar de alegría,
es ver una necesidad y buscar como cubrirla,
es ver una luz y sentirla en su esencia.
Es cierto que a Cris la siento muy cerca.
Amarla para sentirme querido, sentirme en el cielo.
Es cierto que a Cris jamás la tocaré,
pero lo más cierto de todo
Jamás dejaré de amarla