Los domingos La Casa de Cristina se viste de fiesta. Con la intercesión de
nuestro Padre, la Luz de Cristina se vuelve, si cabe, más intensa, más
brillante. Provocando alegría y festividad en tan grande día.
Hoy con la imagen viva de Cris, y apoyándome en una hermanas dominicas que
me permiten relatar que el Don de poder Amar a los hermanos, a tu marido o
mujer, a tus hijos o compañeros…es un regalo que debemos aprovechar, porque en
él se esconde la felicidad. Nos encontramos en primavera y que mejor que, como
a la semilla que sembramos, regamos y cuidamos; hagamos lo mismo con esa gente
que queremos, sembrándole nuestro Don de Amar. Acompañemos tan extraordinario
momento con la lírica letra de un aria de Puccini:
“Y brillaban las estrellas
y olía la tierra…
chirriaba la puerta del huerto
y unos pasos hacían florecer la arena…
Entraba la alegría en casa
¡Oh dulces instantes, lánguidas caricias!
Mientras el corazón se estremece
las bellas formas iban desvelando…
Para siempre embellecido
nuestro sueño de amor…
Y el milagro se dio,
en La Casa
de Cristina,
¡¡¡Se encuentra su Amor¡¡¡”