La riqueza de nuestra naturaleza es que buscamos nuestro equilibrio físico,
sentimental, emocional. Cristina ha sido una fuente rica y abundante de tanto
nutriente para todo mi ser, que su magnético amor te envuelve de tal manera,
que por propio instinto egoísta lo buscas para encontrar su amor, belleza y paz
interior, tan necesaria.
En Cris espíritu no reparo en permitir que mi sensibilidad busque su
cercanía. Su sepulcro huele a vida, visitar su sepultura es gozar de tanto amor
que tu corazón se ensancha y se hace grande, y bueno, y cercano, y piadoso, y
si claro chispeante proyectando cada expiración como un suspiro de armoniosa
vitalidad y cada inspiración como una riqueza de nutrientes para nuestro cuerpo
y nuestra alma.
Buscando la sensibilidad de su cercanía en el camposanto, nos hace más
amados, mejores y vitales. Ya que su sepulcro huele y emana vida.