Pages - Menu

domingo, 2 de agosto de 2020

EL ORIGEN. El regalo que Dios me tenía preparado (XVI)


Corría 1997 Cris y yo pasábamos largo tiempo juntos, era un año feliz donde ella trabajaba duramente en la gestoría empresarial y yo seguía estudiando. La enfermedad aún no aparecía, salvo en muy puntuales ocasiones, y ello nos permitía ser más felices. Pasaba largos temporadas en Calvo Sotelo 197, en aquella casa que Cris le alquilara el primer piso a la señora Manuela. Todo se volvían atenciones cada vez cada vez que llegaba y me abrazaba sonriente siempre a cada una de mis llegadas. Con absoluta seguridad recuerdo haber vivido los mejores momentos de mi vida. Dios me daba todo lo que una persona puede querer para ser feliz. En ese año dábamos largos paseos en verano disfrutábamos con la visita de amigos y como no de alguna que otra fiesta, pero sobre todo de estar siempre juntos en cada minuto que el día nos ofrecía.

Es muy difícil explicar que ha sido Cristina para mí, probablemente pueda resultar saciador para quien lea este pequeño mundo, pido perdón si toco cierto hastío y aburrimiento. Pero me resulta insaciable relatar mi fuente de vivencias maravillosas y regalos que Cris me daba a casa momento.  Increíble de  verdad, se acerca el quinto año de su fallecimiento  y no cesan de correr en mis venas amor y amor, ha sido y es tan magno, tanto tesoro recibido que mi corazón no puede reprimir soltarlo y mis ojos llorar y mi alma brillar.