Pages - Menu

domingo, 1 de noviembre de 2020

Cymasa

 

Cristina acogía con agrado un sinfín de, llamémosle, “cositas” mías. En esos primeros compases de nuestro amor, le decía una tras otra ocasiones que había nacido una empresa, y esa empresa se llamaba Cymasa, y le describía el acrónimo: “Cristina y Manuel Angel Se Aman”; sonreía con esa sonrisa tan propia de ella, brillante, honesta, sincera y verdadera. Hoy, atrapo esta última calificación “verdadera”, y es que a Cris entre tanta virtud es complejo resaltarle alguna, pero “verdad”, todo ella era verdad, su transparencia no me abandona. Era cristalina como el agua de esa fuente que todos recordamos; en su relato no cabría la falacia, y nunca el engaño. Esos ojos que me miraban con veraz amor, brillaban a mi retintín de Cymasa. Y es que Cris me amaba, y lo hacia de una forma que jamás lo hubiese imaginado. Quien me iba a decir que, a mis 19 años, Cymasa sería para siempre jamás, y que un día como hoy yo estaría celebrando que Cris alegra los cielos.

 

Viva siempre Cristina

No hay comentarios: