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domingo, 12 de junio de 2016

CARIDAD ETERNA (y II)

Disculpad me he saltado un domingo, porque en el medio vinieron nuestros queridos americanos, aunque en el fondo es, lo mismo, derroche de Caridad lo que proyecta el relato del domingo pasado; la Caridad y el Amor se funden, son lo mismo, son sinónimos y en ello Cris era maestra. 
Mi querida abuela paterna, Caridad, es una persona que siempre nos demuestra mucho cariño, con una filosofía de vida semejante a la de Cristina, tratar de proyectar cariño, servicio y felicidad; con una sonrisa perenne y con el ofrecimiento caritativo de todo lo que tenía puesto a la disposición de las personas que se acercaban a su casa. Imaginad a las dos juntas, festival de sonrisas cálidas, entrañables y llenas de ternura. Desgraciadamente mi abuela, que acaba de cumplir en mayo 87 años, padece demencia senil, Cris con su paciencia infinita y, llevando el peso de sus graves enfermedades, la visitaba, la trataba con un cariño pocas veces alcanzable por los humanos, le fregaba los azulejos de la cocina, el baño, bueno trabajadora solo cansable por sus enfermedades, trabajadora con ilimitada Caridad, donde veía necesidad allí se volcaba. Recuerdo cuando falleció mi abuelo, diciembre 2012, allá se fue a limpiarle toda la casa, y de verdad sus enfermedades la tenía muy limitada, fisica y mentalmente era impresionante como tiraba por la vida, y las ganas de vivir que tenía. 
Pero más allá de hacer el trabajo físico a mi abuela le daba charla, amor y entre ellas había siempre una sonrisa, cuando vivía mi abuelo siempre llegaba metiéndose con él, con su sonrisa especial y su cariño, se metía con él porque mi abuelo siempre fue un "cascarrabias"; que momentos no os imaginais como vivo esa enseñanza, para ser mejor persona y por tanto más feliz os lo aseguro.

Cris te veo limpiadondole los pies a mi abuela, limándole los callos, quitándole la suciedad de entre las uñas, dándole masajes en sus piernas doloridas, haciéndole la manicura, pintándole las uñas, ofreciéndole tu sonrisa......y veo a mi abuela, dos tres días despues de tu fallecimiento, que con su cabecita muy olvidadiza, LLORABA con toda su FUERZA la pérdida humana que habíamos tenido cuando se lo conté. Cris te vivía, te quería, te sentía y eso le hizo despertar su letargo senil vertiendo tanto sufrimiento de AMOR.
VIVE A CRIS