Los que conoceis a Cris sabeis que había sido una niña y adolescente muy unida a la fé y a la práctica litúrgica católica; me contaba de sus rezos, sus asistencias a la Santa Misa, su Primera Comunión tan linda, su profundo y memorizado Rosario a la Santísima Virgen.
Cristina creía y vivía las tres virtudes teologales: Fé, Esperanza y Caridad; que por encima las bañaba con su sonrisa y cercanía para sumergirse con todos los seres que se topaba.
Pasados unos años la brújula litúrgica, y más en concreto la Fé, pasó por avatares perturbadores que todo su brillo humano cegaba por momentos.
"La Fé es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se vé"
Uno se da cuenta, que su llama seguía en Cris fuerte, bella, resplandeciente y maravillosa.
VIVAMOS A CRIS.