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domingo, 12 de febrero de 2017

Me queda ser bueno

Cristina siempre me adereza la vida de fantástica generosidad. El otro día soñaba con ella, nos veía en medio de una de las satisfaciones humanas que más le gustaban (sabeis que era una devoradora de vivir, sentía un disfrute por la vida y compartir con las personas indrescriptible), saboreando nuevos y buenos platos de cocina, cosa que le encantaba COMPARTIR y REPARTIR. Cris era de compartir todo lo que podía, en su vida humana con ella no tuve más que maravillosa enseñanza de ser buena y generosa persona, en este caso concreto, que hoy os describo, de degustar un almuerzo con amigos que ella tanto quería, y saco esto a colación para el pristino remarque de su bondad, en todo lo que hacía, a Cris no le importaba sacrificarse por la ayuda al prójimo; que enseñanza. Y mirad leyendo yo el maravilloso libro que las fantásticas Religiosas de la Asunción me regalaron sobre su inefable fundadora, Sta. María Eugenia de Jesús, esta cuando estaba en su decaimiento físico, propio del paso de la edad y dejado el cargo de máxima responsable de la Congregación, exclamaba "YA NO ME QUEDA MÁS QUE SER BUENA"; y yo me apodero de esa frase porque desde que Cristina me ha dejado solo en la tierra, me pasa lo mismo, y que no suene a ínfula por favor, intento, con el corazón en la mano y con la ayuda de DIOS y CRIS,  que me corrijan continuamente para por lo menos tratar de serlo.

VIVE A CRIS