Amanece
en La Casa de Cristina en una mañana de verano donde el Sol naciente invita a
darse un chapuzón de alegría. En esta Casa donde huele a Cris por todos los
lados, donde su esencia está impregnada en el último refugio de la arañita más
bisoña, me encuentro cargado de amor y alegría. Reflejo de toda esa luz que
tanto nos ilumina, os invito a que disfrutéis de esta foto (que me acerca
mi hermana Elma), en la cual se aprecia la luminosidad del Sol (Cristina) y esa
luna cual nosotros nos vemos movidos de tal manera que reflejamos todo lo que
podemos.
Es tan
magnífico disponer de este don divino que debemos abrir los ojos para perder
nuestros miedos, ELLA fue grande aquí y es grande en el Cielo, con esa luminosidad
nos sentiremos con ella a nuestro lado y nuestro corazón latirá caudal de
cariño, amor, generosidad y a ser paciente y no decirle nada negativo a ese
compañero de trabajo, marido, mujer, hijos, amigos.., que nos sacan de nuestras
casillas.