Como la de
muchos Santos, Santa Cristina de Bólsena fue una mártir durante su vida; hija
de un cruel general llamado Urbano, ya desde niña hubo padecido malos tratos de
su padre, que seguía una doctrina pagana y ella revindicaba su amor para con el
trinio Dios.
Nuestra Cris,
en cierto modo y con el paralelismo metafórico
que se puede aplicar, también ha sido una mártir. Según lo vivido junto
a ella, 26 años y 4 meses, y todo lo que me había contado: siempre tuvo una
salud muy precaria, una más que
mejorable relación de sus padres y un novio-marido que no alcanzó a darle todo
lo que merecía, marcaron unas circunstancias que la pobre llevaba con la fuerza
de una divinidad que solo Dios podía aportarle. Nos repartía cariño, amor, bondad,
generosidad,, honestidad, trabajo, caridad, alegría y felicidad; hoy en las
Vísperas de su onomástica la sentimos regalándonos otro tanto.
Para su
celebración y para su fiesta llegaron, este jueves a su casa, su familia de
USA, salvo John que tiene a su madre viviendo en su senectud una complicada
enfermedad, les falta la hospitalera humana más increíble, pero seguro sienten
su alma que los acoge con la máxima vocación, como a todos los que queremos.
Feliz Santo, CRISTINA